Las dificultades alimentarias (DA) en la infancia son altamente prevalentes y constituyen un motivo frecuente de consulta. Su abordaje clínico ha sido históricamente fragmentado. El modelo de trastorno de alimentación pediátrico (TAP) propone un marco integrador que considera dimensiones médicas, nutricionales, habilidades de alimentación y psicosociales.
Objetivos1) Describir las definiciones actuales de las DA en los niños; 2) Identificar sus principales factores de riesgo y clasificaciones vigentes, y 3) Proponer un algoritmo clínico que oriente el abordaje diagnóstico y terapéutico desde una perspectiva interdisciplinaria.
Materiales y métodosSe realizó una revisión narrativa por parte del Grupo de Trabajo sobre Dificultades Alimentarias de la Sociedad Latinoamericana de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (LASPGHAN). Se consultaron las bases de datos PubMed, Scopus, SciELO y LILACS entre enero 2000 y abril 2025.
ResultadosSe identificaron 3 sistemas de clasificación: sensoriales, médico-nutricionales y funcionales. Los factores de riesgo incluyen prematuridad, enfermedades gastrointestinales y neuromotoras, experiencias negativas y prácticas inadecuadas durante la alimentación y, factores psicosociales. Se desarrolló un algoritmo clínico integral e interdisciplinario.
ConclusionesLas DA pediátricas requieren un abordaje interdisciplinario, centrado en la familia y adaptado al contexto latinoamericano. La estandarización terminológica y armonización de criterios clínicos son pasos clave para optimizar el diagnóstico, el tratamiento y la investigación en la región. El desarrollo de un algoritmo que permita su abordaje es un primer paso en esta dirección.
Feeding difficulties (FDs) in childhood are highly prevalent and a common reason for medical consultation. Historically, clinical approaches have been fragmented. The Pediatric Feeding Disorder (PFD) model provides a comprehensive framework that incorporates medical, nutritional, feeding skill, and psychosocial dimensions. Our aims were to: 1) describe the current definitions of FDs in children, 2) identify their main risk factors and existing classifications, and 3) propose a clinical algorithm to guide the diagnostic and therapeutic approach from an interdisciplinary perspective.
Materials and methodsA narrative review was carried out by the Feeding Difficulties Working Group of the Latin American Society of Pediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (LASPGHAN), reviewing the literature published between January 2000 and April 2025 from the PubMed, Scopus, SciELO, and LILACS databases.
ResultsThree classification systems were identified: sensory-based, medical/nutritional, and functional. Risk factors included prematurity, gastrointestinal and neuromotor diseases, negative feeding experiences, inadequate feeding practices, and psychosocial factors. A comprehensive and interdisciplinary clinical algorithm was developed.
ConclusionsPediatric FDs require an interdisciplinary and family-centered approach, adapted to the Latin American context. Terminology standardization and clinical criteria harmonization are key steps for optimizing diagnosis, treatment, and research in the region. The development of a clinical algorithm outlining their approach is a first step toward this goal.
Las dificultades alimentarias (DA) en la infancia temprana representan una causa frecuente de consulta en atención primaria y en clínicas especializadas en nutrición pediátrica. Se estima que entre un 25 y un 45% de los niños presentan DA transitorias o persistentes en algún momento durante la infancia, especialmente en los primeros años de edad1,2. A pesar de esta alta prevalencia, el abordaje clínico ha estado históricamente fragmentado, en parte por la falta de definiciones operativas compartidas entre disciplinas y por una terminología ambigua que ha dificultado la comunicación entre profesionales y las familias.
Durante décadas, estas dificultades se clasificaron a partir de un esquema dicotómico entre causas orgánicas y no orgánicas3, una visión que ha demostrado ser insuficiente tanto para el diagnóstico como para la planificación terapéutica4. En respuesta a estas limitaciones, se ha propuesto un marco conceptual más integrador: el trastorno de alimentación pediátrico (TAP), definido como una alteración en la ingesta oral no apropiada para la edad, asociada a disfunción médica, nutricional, en habilidades de alimentación y/o psicosocial2. Este enfoque reconoce la interacción entre dominios y permite una evaluación más precisa, favorece la identificación de factores relevantes en cada caso y facilita el trabajo colaborativo entre pediatras, gastroenterólogos pediatras, especialistas en nutrición pediátrica, psicólogos y terapeutas.
En la práctica clínica, las manifestaciones como la selectividad alimentaria, la inapetencia persistente o el miedo a comer rara vez se presentan de forma aislada. Por el contrario, tienden a coexistir, influenciarse mutuamente y perpetuarse en el tiempo. El tratamiento eficaz requiere una evaluación individualizada que contemple no solo los síntomas observables, sino también los factores contextuales, familiares y del desarrollo. La estandarización terminológica mejora el diagnóstico, permite diseñar planes de intervención correctos y fortalece la comunicación entre profesionales y familias.
En este contexto, el Grupo de Trabajo de Dificultades Alimentarias de LASPGHAN ha desarrollado esta revisión narrativa con 3 objetivos principales1: describir las definiciones actuales de las DA en niños2; identificar sus principales factores de riesgo y clasificaciones vigentes; y proponer un algoritmo clínico que oriente el abordaje diagnóstico y terapéutico desde una perspectiva interdisciplinaria3.
Este trabajo está dirigido a médicos generales, pediatras, gastroenterólogos pediatras, profesionales de la nutrición y otros profesionales de la salud que, desde distintos niveles de atención se enfrentan cotidianamente a diversas DA y requieren herramientas clínicas actualizadas con la inclusión de conceptos estandarizados que permitan optimizar la toma de decisiones y el trabajo colaborativo en equipo.
Materiales y métodosEsta revisión narrativa fue elaborada por el Grupo de Trabajo de Dificultades Alimentarias de la LASPGHAN, con el propósito de analizar y actualizar el marco diagnóstico y terapéutico para las DA en niños.
Diseño de la revisiónSe utilizó un diseño de revisión narrativa, apropiado para integrar literatura de diversas disciplinas y enfoques, en un campo donde la heterogeneidad conceptual impide aplicar criterios sistemáticos estandarizados. Esta modalidad permite analizar marcos diagnósticos emergentes, explorar su aplicabilidad clínica y proponer recomendaciones orientadas a la práctica asistencial5,6.
Estrategia de búsqueda y criterios de inclusiónSe realizó una búsqueda bibliográfica en PubMed, Scopus, SciELO y LILACS, considerando publicaciones entre enero de 2000 y abril de 2025. Se utilizaron términos en inglés y español: Feeding Difficulties, Pediatric Feeding Disorder; interdisciplinary approach, picky eater, food neophobia, avoidant restrictive food intake disorder or ARFID, Trastornos de la alimentación infantil; alimentación selectiva; inapetencia persistente; enfoque interdisciplinario; neofobia alimentaria, trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos o TERIA. A partir de los términos base de búsqueda, se usaron sinónimos y operadores booleanos para generar estrategias de búsqueda adaptadas a cada base de datos. Se incluyeron artículos originales, revisiones narrativas y sistemáticas y publicaciones relevantes sobre modelos diagnósticos y terapéuticos. Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en adolescentes, trastornos de la conducta alimentaria según criterios del manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales por su nombre en inglés: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders en su quinta versión (DSM-V), tales como anorexia nervosa, bulimia nervosa, pica y rumiación. Se enfatizó en los trabajos que abordaran el diagnóstico y manejo desde una perspectiva interdisciplinaria, incluyendo las propuestas actuales del trastorno de alimentación pediátrico por su nombre en inglés Pediatric Feeding Disorder (PFD) o TAP1,3.
Selección y análisis de los documentosLa revisión y selección de documentos se realizó en etapas. Se evaluaron de forma independiente la pertinencia de los artículos según su utilidad clínica, claridad conceptual y relevancia para equipos multidisciplinarios.
Consideraciones éticasAl tratarse de un estudio de revisión de literatura, sin intervención sobre sujetos humanos ni uso de datos personales, no se requirió aprobación por comité de ética. Todos los documentos utilizados son de acceso público y provienen de literatura científica.
ResultadosEsta revisión recogió las principales publicaciones entre 2000 y 2025 relacionadas con la definición, clasificación, factores de riesgo, evaluación y tratamiento de las DA en población pediátrica. Se identificaron patrones clínicos recurrentes, propuestas diagnósticas consistentes y enfoques terapéuticos integrales aplicables en la práctica clínica cotidiana.
Prevalencia y presentación clínicaLas DA afectan entre el 25 y el 45% de los niños sanos, y hasta el 80% en casos con alteraciones del neurodesarrollo3. Se manifiestan habitualmente después del primer año de vida con signos como selectividad alimentaria, ingesta oral limitada, rechazo a probar nuevos alimentos, tiempos de alimentación prolongados y comportamientos disruptivos durante las comidas. En casos crónicos, estos comportamientos se mantienen más allá de 3 meses e interfieren con el crecimiento, la dinámica familiar y la participación social del niño1,4.
Definiciones clínicasA lo largo de los años, múltiples autores han intentado categorizar las DA en pediatría desde distintas perspectivas. En la tabla 1 se presentan algunas de las definiciones más relevantes utilizadas en la literatura, lo cual ilustra la heterogeneidad del enfoque diagnóstico y la necesidad de una nomenclatura común. El DSM-V reconoce el trastorno evitativo / restrictivo de la ingesta (TERIA) como un cuadro clínico cuando hay compromiso nutricional, pérdida de peso o interferencia funcional marcada sin diagnóstico orgánico7. También se ha propuesto la incorporación de la clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas relacionados (The International Classification of Diseases versión 11 [ICD-11]) como marco de referencia en salud pública8. El término «picky eater» carece de definición conceptual, estos pacientes tienen compromiso conductual sin disfunción (médica, nutricional y/o habilidades alimentarias ni alteraciones psicosociales). La definición funcional más integrativa es la propuesta por Goday et al., TAP que establece 4 dominios de análisis: médico, nutricional, habilidades de alimentación y disfunción psicosocial1. El diagnóstico de TERIA puede considerarse dentro del dominio psicológico del TAP. Es importante resaltar que estos pacientes no tienen alteración en la percepción de la imagen corporal presente en los trastornos de conducta alimentaria7.
Comparación de definiciones clínicas para dificultades alimentarias en pediatría propuestas por distintos autores
| Autor | Definición / término | Descripción resumida |
|---|---|---|
| Chatoor9 | Aversión sensorial | Rechazo persistente a alimentos por características sensoriales (textura, olor, sabor, etc.), con dieta restringida a menos de 10-15 alimentos. |
| Jean Ayres10 | Comedores selectivos | Niños con alteraciones sensoriales y neofobia, rechazan alimentos por hiper o hipo respuesta sensorial. |
| Kerzner et al.4 | Apetito limitado Niño selectivo Miedo a la comida | Poco interés en los alimentos. Rechazo selectivo que varía en gravedad. Rechazo alimentario posterior a evento traumático (atragantamiento, vómito). |
| Toomey11 | Picky eater problem feeder | Picky eater: Acepta ≥30 alimentos con resistencia ocasional. Problem feeder: Acepta <20 alimentos y rechaza nuevas exposiciones. |
| Levy et al.12 | Comportamientos de alimentación anormales | Incluye alimentación forzada, alimentación nocturna, distracción obligada, y duración excesiva (>30 min). |
| Goday et al.1 | Trastorno de alimentación pediátrica | Ingesta oral alterada que no es apropiada para la edad, asociada con problemas médicos, nutricionales, habilidad de alimentación y psicosocial. |
| DSM V7 | Trastorno evitativo / restrictivo de la ingesta de alimentos (TERIA) | Trastorno alimentario que se pone de manifiesto por el fracaso persistente para cumplir las adecuadas necesidades nutritivas y/o energéticas asociadas a uno (o más) de los hechos siguientes:1. Pérdida de peso significativa (o fracaso para alcanzar el aumento. de peso esperado o crecimiento escaso en los niños).2. Deficiencia nutritiva significativa.3. Dependencia de la alimentación enteral o de suplementos nutritivos por vía oral.4. Interferencia importante en el funcionamiento psicosocial. El trastorno alimentario no se puede atribuir a una afección médica concurrente o no se explica mejor por otro trastorno mental. |
La evidencia revisada muestra que las DA responden a un modelo multifactorial. Entre los factores biológicos destacan prematuridad, enfermedades gastrointestinales crónicas y alteraciones neuromotoras4,9. Factores conductuales como la alimentación forzada, falta de estructura en las comidas o uso de distractores, así como el trastorno de espectro autista se consideran de riesgo. A esto se suman antecedentes familiares de trastornos y/o DA, ambientes familiares con alta carga de estrés y rutinas inestables que influyen directamente en la dinámica cuidador / niño durante la alimentación4,13.
Desde una perspectiva evolutiva, el retraso en la transición de texturas o en el inicio de la alimentación complementaria tardía puede impactar en el desarrollo de la masticación que se ha relacionado con trastornos del lenguaje posteriores y en la aceptación de nuevos alimentos10,14,15.
En la tabla 2 se resumen los factores de riesgo asociados a las DA, agrupados por categoría y por el posible impacto clínico ocasionado.
Factores de riesgo asociados a las dificultades alimentarias
| Categoría | Factor de riesgo | Impacto clínico |
|---|---|---|
| Biológicos1,4 | Prematuridad, bajo peso, disfunción oral / motora | Dificultad para succión / deglución / respiración, alteraciones sensoriales y motoras |
| Crónicos / médicos12,16 | Reflujo gastroesofágico, alergias alimentarias, estreñimiento,esofagitis eosinofílica, enfermedades cardiacas congénitas y problemas respiratorios crónicos | Dolor, disfagia, malestar, rechazo alimentario secundario |
| Neurodesarrollo17,18 | Insuficiencia motora de origen cerebral y otras alteraciones en el neurodesarrollo | Alteraciones motoras y sensoriales. Dificultad en el manejo de texturas, riesgo de atragantamiento y una alimentación ineficiente |
| Psicológicos19,20 | Trastorno del espectro autista (TEA), déficit de atención / hiperactividad (TDAH), ansiedad, trauma, experiencias negativas | Miedo a comer, rechazo persistente, evitación |
| Sociales / familiares1,18,21 | Estilos de crianza, estrés familiar, uso de distractores | Ambiente conflictivo que interfiere con la alimentación |
| Genéticos / hereditarios1,12 | Historia familiar de TCA, TERIA, TEA | Riesgo incrementado de DA |
| Transiciones alimentarias14,15,22 | Introducción tardía de alimentos y retraso en la progresión de texturas | Alteraciones en masticación y habla |
| Tratamientos médicos4 | Tratamientos que afectan el apetito y la capacidad de alimentación | Selectividad alimentaria y disminución del apetito |
DA: dificultades alimentarias; TCA: trastorno de conducta alimentaria; TERIA: trastorno de evitación / restricción de la ingesta de alimentos.
Las clasificaciones han evolucionado desde modelos dicotómicos (orgánico vs. no orgánico) hasta enfoques integrales. Se identificaron 3 marcos clasificatorios predominantes:
- 1)
Sensorial: autores como Jean Ayres y Ahn et al. proponen una clasificación según el procesamiento sensorial (hiperrespuesta, hiporrespuesta o búsqueda de estímulos10,23. Esta tipología es útil en niños con trastorno del espectro autista (TEA) o disfunciones integrativas.
- 2)
Médico / nutricional: el DSM-V define el TERIA como un cuadro con criterios clínicos específicos, útil en contextos donde se requiere diagnóstico codificable o valoración psicopatológica7.
- 3)
Integral / trastorno de alimentación pediátrica: la clasificación propuesta por Goday et al. permite evaluar en simultáneo la presencia de disfunción en cualquiera de los 4 dominios clave1. Esta propuesta ha mostrado ser operativa en contextos clínicos diversos, y especialmente útil en equipos multidisciplinarios.
El objetivo de la evaluación es realizar un abordaje integral para identificar aspectos clínicos que ameriten intervención especializada. La evaluación inicial incluye historia clínica detallada, valoración antropométrica, análisis del desarrollo sensorio/ motor, historia alimentaria y estudios complementarios (paraclínicos, entre otros)24. La observación directa de la conducta alimentaria, incluyendo interacción con el cuidador, respuesta a los alimentos y uso de distractores ofrece información valiosa. En algunos casos, se recomienda complementar con cuestionarios validados aplicados por terapeutas ocupacionales o psicólogos como la Montreal Childreńs Hospital Feeding Scale25 y el test de perfil sensorial-226.
La evaluación clínica puede orientar la derivación a otras especialidades si hay signos de alarma como disfagia, acumulación oral persistente, neumopatía por aspiración, pérdida de peso o rechazo persistente de líquidos3,4. En estos casos, es fundamental un enfoque coordinado entre diferentes profesiones y disciplinas1. En la tabla 3 se resumen los signos de alarma que alertan para remitir a las diferentes especialidades de los profesionales de la salud involucrados.
Para facilitar el abordaje integral y estructurado de las DA en la infancia, la figura 1 presenta un algoritmo clínico que permite identificar signos de alarma, orientar la clasificación por dominios afectados y definir estrategias terapéuticas interdisciplinarias.
Abordaje terapéuticoEl tratamiento debe planificarse por etapas, y adaptarse a la evolución clínica del paciente. Las estrategias se articulan en 4 ejes27:
- 1.
Tratamiento médico: corregir causas orgánicas, manejo del dolor y evaluación de medicamentos que puedan afectar el apetito o causar molestias digestivas4,22, y considerar el uso de suplementación oral. Igualmente, es importante tratar afecciones digestivas como vómito y estreñimiento.
- 2.
Tratamiento nutricional: mejorar el estado nutricional sin forzar la ingesta. Se recomienda exposición progresiva a alimentos nuevos, corrección de déficits nutricionales específicos y considerar suplementación de macro y micronutrimentos. La alimentación debe ofrecerse en 4-6 tiempos al día, en ambientes sin presión ni distractores, con tiempos de comida limitados a 20-30 minutos4,21,24
- 3.
Tratamiento psicosocial:
3.1. Intervención conductual: establecer rutinas, disminuir conductas de evitación y favorecer la autonomía28. Se busca reforzar positivamente conductas deseables durante las comidas. El manejo de trastornos como el autismo y otros trastornos psicológicos y psiquiátricos deben ser considerados en el plan.
3.2. Intervención familiar: educar a los cuidadores sobre prácticas adecuadas, evitando presión o castigos durante las comidas y promoviendo una participación activa del niño en la preparación y selección de alimentos. Se refuerza la idea de que el adulto define qué, cuándo y dónde se come, y el niño la cantidad.
- 4.
Terapias complementarias: realizar integración sensorial y desarrollo de habilidades motoras finas; la foniatría y logopedia evalúan la mecánica deglutoria, la motricidad oral y adaptan texturas o utensilios según el caso28,29.
El seguimiento debe ser continuo y ajustado a la respuesta clínica. La reevaluación de objetivos individualizados permite adecuar el plan terapéutico sin sobrecargar a la familia.
DiscusiónLas DA en la infancia son un motivo frecuente de consulta pediátrica. Esta revisión muestra una amplia dispersión en las definiciones y criterios diagnósticos disponibles, lo cual dificulta la identificación oportuna y el tratamiento adecuado. Si bien se dispone de múltiples modelos teóricos4,9, estos presentan limitaciones para integrar las distintas dimensiones médicas, nutricionales, conductuales y sensoriales implicadas.
La propuesta diagnóstica de Goday et al. ofrece desde nuestra perspectiva una herramienta más integradora y operativa, ya que considera dominios médicos, nutricionales, habilidades de alimentación y psicosociales1. Sin embargo, su implementación requiere adaptación a los contextos institucionales y socioculturales de Latinoamérica, donde existen disparidades en el acceso a especialistas y escasa sistematización del abordaje clínico.
Además de la necesidad de unificar criterios y lenguaje, la revisión destaca la escasez de estudios regionales que describan la epidemiología, la evolución clínica y la respuesta al tratamiento en población pediátrica latinoamericana. Esta ausencia limita la construcción de guías clínicas contextualizadas.
Finalmente, la revisión destaca el valor de enfoques multidisciplinarios en el tratamiento de las DA. Las intervenciones centradas en la familia, coordinadas por pediatría, gastroenterología pediátrica, nutrición pediátrica, salud mental, fonoaudiología y terapia ocupacional, deben ser parte estructural del modelo de atención en todos los niveles asistenciales con una visión integradora.
Como parte de esta revisión, en la figura 2 se presenta el ecosistema del comer infantil, que considera integralmente diversos elementos que permiten cubrir las necesidades fisiológicas del niño y favorecen su desarrollo global, construyendo una relación positiva con los alimentos a largo plazo.
ConclusionesLas DA en la infancia son un problema prevalente de presentación heterogénea y con impacto sobre la nutrición y el desarrollo del niño y sobre el bienestar familiar. Su manejo requiere un modelo clínico basado en el trabajo interdisciplinario, con énfasis en la atención primaria, la formación profesional y la participación activa de las familias.
Ante la variedad de enfoques diagnósticos y la falta de consensos regionales, se propone avanzar hacia una armonización de definiciones, criterios y estrategias terapéuticas.
El desarrollo de un marco común favorecerá la práctica clínica, facilitará la investigación multicéntrica y mejorará la calidad de vida de los pacientes y sus familias. Esta revisión es un primer paso hacia ese objetivo.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Conflicto de interesesVHR: Ha recibido honorarios por conferencias o apoyo para acudir a congresos por parte de Abbott®, Carnot®, Nestlé® y Sanofi®. La autora declara no tener otros conflictos de interés relevantes relacionados con este manuscrito.
ACD: Ha recibido honorarios por actividades académicas / educativas y/o asesorías, así como apoyo para participación en eventos científicos por parte de Danone®, Abbott®, Nestlé® y Takeda®. La autora declara no tener otros conflictos de interés relevantes relacionados con este manuscrito.
GBA: No tiene conflicto de intereses.
JFGC: Ha habido honorarios por conferencias por parte de Danone, Abbot, Boydor y P&G. El autor declara no tener otro conflicto de intereses relevante relacionado con este manuscrito.
MF: Es miembro de comités científicos y ha recibido honorarios por conferencias por parte de Abbott, Danone, Kylios, Nestlé y sociedades de pediatría de Sao Paolo, Brasil. El autor declara no tener otro conflicto de intereses relacionado con este manuscrito.
MCBM: Ha recibido honorarios por asesor científico, conferencias o apoyo para acudir a congresos por parte de Abott®, Danone/Nutricia®, Alimentos Polar® y Fenavi®. La autora declara no tener otros conflictos de interés relevantes relacionados con este manuscrito.
MHC: Ha recibido honorarios por conferencias por parte de Nestlé, Axon Pharma, Vertex, Biopas. La autora declara que no tienen ningún conflicto de intereses relevante relacionado con este manuscrito.
WDC: Ha sido asesor científico para Nestlé Colombia. El autor declara no tener ningún otro conflicto de intereses relevante relacionado con este manuscrito.
JH: No tiene conflicto de intereses.
MAH: No tiene conflicto de intereses.
CLTC: No tiene conflicto de intereses.
VRSW: No tiene conflicto de intereses.
MSP: No tiene conflicto de intereses.
SPH: Ha recibido honorarios por conferencias por parte de Abbott, Danone, Nutricia y Mead Johnson. La autora declara no tener ningún otro conflicto de intereses relevante relacionado con este manuscrito.
MCS: No tiene conflicto de intereses.
LEB: No tiene conflicto de intereses.
LL: Ha recibido becas de investigación de la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición (IUNS), de la Fundacion Internacional de Nutricion (INF), de las Sociedades Europea (ESPGHAN), Norteamericana (NASPGHAN) y Latinoamericana (LASPGHAN) de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica. La autora declara no tener otros conflictos de interés relevantes relacionados con este manuscrito..
SSC: Ha recibido honorarios por conferencias por parte de Abbott, Nestlé y P&G. La autora declara no tener ningún otro conflicto de intereses relevante relacionado con este manuscrito.
AMP: No tiene conflicto de intereses.
AZR: No tiene conflicto de intereses.
PSG: No tiene conflicto de intereses.
RVF: Ha recibido apoyo para asistir a cursos, formado parte de advisory boards de forma externa o he dictado conferencias para ABBiotics®, Abbott® farmacéutica, AlfaSigma®, Bayer®, BioGaia®, Biopas®, Carnot®, Chinoin®, Columbia®, Ferrer®, Grupo Farma del Ecuador®, Ipsen®, Mayoly-Spindler®, Medix®, Megalabs®, Nestlé®, Nestlé Nutrititon Institute, Nutricia®/Stendhal®, Opella®, Reckitt Benckiser®/Mead Johnson®, Sanofi®, Siegfried Rhein®. El autor declara no tener otros conflictos de interés relevantes relacionados con este manuscrito.








