Hemos leído con gran interés el artículo de Santos et al. publicado recientemente en su revista1. El objetivo del estudio fue evaluar las diferencias entre las dietas de niños y adolescentes sanos y aquellos con la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés). Los hallazgos reportados indican que los participantes con MASLD presentaron menores consumos de proteína, vitamina E, zinc y hierro, mientras que se encontró asociación entre la relación cintura/altura y la MASLD. Los autores destacan la importancia de combatir la obesidad abdominal desde edades tempranas y mejorar la calidad dietética en niños y adolescentes. Si bien el trabajo ofrece datos relevantes en un área con limitada evidencia, nos gustaría comentar algunos aspectos para enriquecer la discusión y contribuir a futuras investigaciones.
De acuerdo con el diseño experimental, no está claro si existían diferencias en la dieta antes del inicio de la enfermedad o si los pacientes modificaron sus patrones alimentarios después de que un profesional de la salud les prescribiera una dieta tras el diagnóstico. Esta información es crucial para determinar si las diferencias en la ingesta de nutrientes entre los pacientes con MASLD y los niños sanos se deben a un estricto control médico o a otro factor que aún no ha sido estudiado.
Asimismo, sugerimos a los autores considerar el análisis del nivel de conocimiento de los participantes o sus cuidadores acerca de la enfermedad y la influencia de la dieta sobre ella. Ha sido demostrado que la percepción de riesgo y la educación nutricional pueden condicionar las elecciones alimentarias y, en consecuencia, los perfiles metabólicos de las personas2. En el contexto específico de la enfermedad del hígado graso pediátrico, el trabajo de Arenaza et al. demostró que un programa educativo familiar de 22 semanas redujo significativamente la ingesta de azúcares añadidos y se asoció con mejoras en la grasa hepática en niños con sobrepeso/obesidad3. Además, los mismos autores identificaron que el consumo de bebidas azucaradas se asoció positivamente con la grasa hepática4. Estos hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de evaluar la alfabetización nutricional tanto de los participantes como de sus cuidadores en futuros estudios sobre MASLD.
Otro aspecto que consideramos importante analizar es el estrato socioeconómico o nivel de ingresos familiares de los pacientes y de sus cuidadores, ya que esto influye directamente en la disponibilidad, acceso y calidad de los alimentos consumidos. Un estudio realizado en Argentina reportó que personas adultas de niveles socioeconómicos medio y alto mostraron menores probabilidades de presentar un índice de alimentación saludable bajo en relación con las personas pertenecientes al nivel socioeconómico bajo5. La inclusión de estas variables permitiría realizar un análisis más integral y contextualizado del consumo de alimentos en niños con MASLD.
En conclusión, el artículo de Santos et al. contribuye al creciente campo de estudio del MASLD en la población pediátrica, destacando que la cantidad y calidad de los alimentos pueden estar relacionadas con esta patología. Consideramos que incluir las variables de nivel de conocimiento sobre MASLD y estrato social/ingreso familiar en futuros estudios, como así también conocer sobre la intervención de profesionales de la salud en la prescripción de las dietas de los niños con MASLD, es crucial para comprender la relación entre el diagnóstico de la patología y la ingesta nutricional.
AutoríaR.G Roncal-Odar: conceptualización, búsqueda de literatura y preparación del manuscrito.
M. Rosenthal-Ojeda: conceptualización, búsqueda de literatura y preparación del manuscrito.
G.C. Fernández: conceptualización, edición y revisión del manuscrito, garante.
Declaración de aprobación de todos los autoresTodos los autores revisaron y aprobaron la versión final del manuscrito.
FinanciaciónPara este trabajo los autores no necesitaron ni recibieron ningún tipo de financiamiento por parte de personas u organizaciones, ya sean del ámbito público o privado.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún tipo de conflicto de intereses en este trabajo.

