Agradecemos su carta y sus sugerencias sobre nuestro trabajo. Coincidimos con la pertinencia de las consideraciones de Fernández GC1 et al., reconociendo que las cuestiones relacionadas con el consumo de alimentos y los aspectos socioeconómicos son relevantes para una mejor comprensión de los resultados.
Conscientes de que el conocimiento previo sobre la alimentación y la disponibilidad de educación nutricional podrían influir en la elección de alimentos y, en consecuencia, en el estado metabólico del individuo2, se recopilaron datos clínicos, socioeconómicos y de consumo nutricional antes de cualquier examen o intervención nutricional, lo cual solo se realizó al final del protocolo, garantizando así que cualquier posible diferencia se reflejara en los resultados.
A partir de los datos socioeconómicos investigados, incluyendo algunos que no se habían publicado previamente, observamos que el 90,5% (19) de los padres o tutores de personas con enfermedad hepática esteatósica metabólica asociada a disfunción (MASLD) habían completado la mayoría de los estudios de secundaria, y que entre los del grupo sin la enfermedad, esta cifra alcanzó el 70,6% (48) (p=0,084). También se realizó un análisis de los ingresos familiares y se observó que, entre las personas con diagnóstico de MASLD, el 61,9% (13) recibía menos de un salario mínimo, y entre quienes no presentaban la enfermedad, el 33,8% (23) también se encontraba en este mismo rango de ingresos, con una p=0,022.
La MASLD se considera una enfermedad metabólica y se asocia frecuentemente con la obesidad3. Estudios sugieren que la obesidad es más prevalente entre personas con menor nivel educativo y menores ingresos, lo que se debe a que estos factores conllevan un menor grado de conocimiento sobre nutrición, una elección de alimentos de menor calidad y un menor acceso a una dieta considerada saludable4,5.
En este grupo, los años de estudio no se asociaron con la presencia de la enfermedad, pero los bajos ingresos familiares sí se asociaron estadísticamente con la MASLD, lo que apunta a la influencia socioeconómica y a una posible modelación del consumo de alimentos6. En conclusión, creemos que conocer la ingesta dietética antes de implementar una intervención nutricional puede asegurar resultados más confiables, y que investigar y comprender cómo la educación y el ingreso familiar se asocian con el desarrollo de enfermedades metabólicas, incluida la MASLD, puede ser un factor a abordar en el tratamiento o prevención de la enfermedad, mejorando el manejo de estos pacientes.
FinanciaciónNo se requirió financiación de ningún tipo por parte de organizaciones públicas o privadas.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses en este trabajo.

