La colangitis biliar primaria (CBP) es una enfermedad hepática colestásica crónica de origen autoinmune caracterizada por la destrucción progresiva de los conductos biliares intrahepáticos, que conduce a colestasis, fibrosis y cirrosis. En las últimas décadas, su prevalencia e incidencia han aumentado a nivel mundial; sin embargo, los datos sobre su comportamiento en América Latina son limitados. El objetivo de este estudio fue actualizar la prevalencia de la cirrosis relacionada con la CBP en una cohorte contemporánea, y comparar las tendencias actuales con cohortes previas.
Material y métodosSe realizó un estudio retrospectivo multicéntrico que incluyó a 2,182 pacientes con diagnóstico de cirrosis de 13 hospitales de referencia de México entre 2018 y 2024. Se recopilaron datos demográficos, etiológicos y clínicos. La prevalencia de cirrosis secundaria a CBP se comparó con las cohortes nacionales de 2004 y 2018. Las diferencias se evaluaron mediante la prueba z bilateral para proporciones, con un valor de p<0.05 considerado como estadísticamente significativo.
ResultadosLa CBP se consolidó como una causa creciente de cirrosis, afectando principalmente a las mujeres mayores de 60 años. La proporción de casos aumentó significativamente del 5.7% en 2004 al 8.5% en 2024 (p<0.001), con mayor concentración en la región central del país.
ConclusionesLos hallazgos confirman un incremento sostenido de la cirrosis relacionada con CBP en México durante las 2 últimas décadas. Este aumento resalta la necesidad de mejorar el diagnóstico temprano, fortalecer la vigilancia epidemiológica y adaptar estrategias terapéuticas regionales para optimizar los resultados clínicos.
Primary biliary cholangitis (PBC) is a chronic autoimmune cholestatic liver disease characterized by the progressive destruction of the intrahepatic bile ducts that leads to cholestasis, fibrosis, and cirrhosis. In recent decades, its prevalence and incidence have increased worldwide, but there are limited data on its behavior in Latin America. The present study aimed to provide up-to-date information on the prevalence of CBP-related cirrhosis in a contemporary cohort and compare current trends with those of previous cohorts.
Materials and methodsA retrospective multicenter study was conducted that included 2,182 patients diagnosed with cirrhosis from 13 Mexican referral hospitals, within the time frame of 2018 and 2024. Demographic, etiologic, and clinical data were collected. The prevalence of cirrhosis secondary to PBC was compared with national cohorts from 2004 and 2018. Differences were evaluated using the two-tailed z-test for proportions, with statistical significance set at a P<.05.
ResultsThe PBC was established as a growing cause of cirrhosis, primarily affecting women above 60 years of age. Cases increased significantly from 5.7% in 2004 to 8.5% in 2024 (P<.001), with a higher concentration in central Mexico.
ConclusionsOur findings confirmed a sustained increase in PBC-related cirrhosis in Mexico over the past two decades. This increase underscores the need to improve early diagnosis, strengthen epidemiologic surveillance, and adapt regional therapeutic strategies for optimizing clinical results.
La colangitis biliar primaria (CBP) es una enfermedad hepática colestásica, crónica y progresiva, que se caracteriza por la destrucción inmunomediada de los pequeños conductos biliares intrahepáticos. Al tratarse de una enfermedad hepática progresiva, la CBP puede provocar fibrosis hepática, cirrosis y, en última instancia, insuficiencia hepática y carcinoma hepatocelular (CHC)1,2. El diagnóstico se basa generalmente en la presencia de anomalías en las enzimas hepáticas colestásicas junto con la detección de anticuerpos antimitocondriales (AMA), que son positivos en el 90-95% de los pacientes con CBP. En los casos en los que los resultados serológicos y bioquímicos no son concluyentes, puede ser necesaria una confirmación histológica3,4. Desde una perspectiva epidemiológica, una revisión sistemática y un metaanálisis reciente describieron una prevalencia global combinada de 18.1 casos por cada 100 000 personas y una incidencia de 1.8 por cada 100 000 personas / año5. No obstante, las tasas de prevalencia no son uniformes en todas las regiones. En Europa, por ejemplo, una revisión sistemática registró una prevalencia combinada de 22.27 casos por cada 100 000 habitantes y una incidencia anual de 1.87 por cada 100 000 habitantes6. Fuera de Europa, las tasas más altas se encuentran en América del Norte (prevalencia del 21.81%; incidencia de 2.75 por cada 100 000 habitantes) y las más bajas en la región de Asia-Pacífico (prevalencia del 9.8%; incidencia de 0.8 por cada 100 000 habitantes)7. Además, la CBP muestra una marcada distribución relacionada con el sexo. Las mujeres representan casi el 90% de los casos en todo el mundo, con una incidencia máxima durante la mediana edad, especialmente en los años peri y posmenopáusicos8. Aunque se ven afectados con menos frecuencia, los varones tienden a desarrollar la enfermedad en etapas más avanzadas y tienen peores resultados, con mayor riesgo de mortalidad y de desarrollar complicaciones hepáticas en comparación con las mujeres9.
A diferencia de estos patrones globales y regionales bien documentados, la información sobre América Latina sigue siendo escasa. Pocos estudios han evaluado la epidemiología de la CBP en esta región, y no se dispone de estimaciones fiables sobre su prevalencia o incidencia10. En México, las enfermedades hepáticas autoinmunes son una causa importante de cirrosis, representando aproximadamente el 8.5% de los casos en series histológicas. Entre ellas, la hepatitis autoinmune representa la mayoría de los casos (57%), seguida de la CBP (25%) y los síndromes de superposición (16%)11. Cohortes nacionales previas han documentado un aumento progresivo de la prevalencia entre los pacientes con cirrosis, del 5.7% en 2004 al 7.4% en 2018. Esta tendencia al alza refleja los patrones globales, pero pone en evidencia importantes diferencias regionales en cuanto a la distribución y el reconocimiento12,13. El objetivo de este estudio es determinar la prevalencia actual de la cirrosis relacionada con la CBP en una cohorte multicéntrica mexicana, evaluar los cambios a lo largo del tiempo mediante la comparación con datos de cohortes y caracterizar las características demográficas y clínicas de los pacientes afectados.
Materiales y métodosDiseño del estudio y poblaciónRealizamos un estudio multicéntrico epidemiológico, observacional y retrospectivo que incluyó a los pacientes con diagnóstico confirmado de cirrosis evaluados entre 2018 y 2024 en 13 hospitales de referencia ubicados en diferentes regiones de México. Los hospitales participantes fueron seleccionados mediante muestreo no probabilístico, en el que se invitó a médicos especialistas en gastroenterología y hepatología de diferentes regiones del país a colaborar en el estudio. La inclusión de cada hospital dependía de la aceptación del médico responsable de participar y registrar los casos de cirrosis según los criterios establecidos (tabla suplementaria 1). Se incluyeron en el estudio los pacientes que cumplían los siguientes criterios: tenían diagnóstico confirmado de cirrosis hepática, documentado por hallazgos clínicos, estudios de imagen y/o informes histopatológicos; tenían 20 años o más en el momento del diagnóstico; y tenían historiales médicos completos para todo el período comprendido entre el diagnóstico y noviembre de 2024. La muestra del estudio incluyó tanto pacientes ambulatorios como hospitalizados, dependiendo de las características y el nivel de atención de cada centro participante.
El estudio se diseñó y se reporta de acuerdo con las recomendaciones de la lista de verificación Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE).
Diagnóstico de la cirrosis hepática y sus complicacionesEl diagnóstico de cirrosis hepática se estableció mediante la integración de hallazgos clínicos, resultados de laboratorio y estudios de imagen compatibles con fibrosis hepática avanzada. En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realizó de manera no invasiva a través de técnicas de imagen como ecografía, elastografía hepática, resonancia magnética y/o tomografía computarizada, respaldadas por signos clínicos y alteraciones bioquímicas características, como trombocitopenia, hipoalbuminemia e INR elevado, junto con la confirmación del diagnóstico mediante estudio histológico.
La evaluación de las complicaciones de la cirrosis se centró en las manifestaciones clave de la hipertensión portal y sus consecuencias clínicas. La hipertensión portal se diagnosticó a partir de la presencia de esplenomegalia, circulación colateral en las imágenes o evidencia endoscópica de varices. La ascitis se diagnosticó mediante la exploración física (displasia por desplazamiento, displasia del flanco) y se confirmó mediante ecografía abdominal; en algunos casos, se realizó una paracentesis diagnóstica para evaluar la presencia de infección o caracterizar el líquido. Las varices esofágicas se identificaron mediante endoscopia digestiva alta y se clasificaron según su tamaño. La encefalopatía hepática se diagnosticó clínicamente basándose en los síntomas neuropsiquiátricos, en ausencia de otras causas de deterioro neurológico. Estas complicaciones se utilizaron para definir el estadio clínico de la cirrosis, indicando la presencia de ascitis, encefalopatía o varices la transición de cirrosis compensada a descompensada. Estas complicaciones se utilizaron para definir el estadio clínico de la cirrosis, considerando la presencia de ascitis, encefalopatía hepática o várices como marcadores de transición de la cirrosis compensada a la descompensada.
Diagnóstico de la colangitis biliar primariaEl diagnóstico de la CBP se estableció conforme a los criterios recomendados por las guías internacionales. Se consideró CBP cuando los pacientes cumplían al menos 2 de los 3 criterios siguientes: elevación persistente de las enzimas hepáticas de patrón colestásico, presencia de AMA y hallazgos histológicos compatibles con CBP. La biopsia hepática se realizó únicamente en casos seleccionados, principalmente en los pacientes con AMA negativos o con resultados serológicos no concluyentes, así como cuando existía sospecha de enfermedad hepática concomitante o síndrome de superposición. En los pacientes con perfil clínico y serológico típico, el diagnóstico se estableció sin necesidad de biopsia. Los pacientes con características concomitantes de hepatitis autoinmune o colangitis esclerosante primaria se clasificaron por separado como síndromes de superposición y no se incluyeron en el grupo de CBP aislada.
Recopilación de datosLos datos se recopilaron sistemáticamente a partir de los registros médicos de los 13 hospitales participantes, mediante una revisión manual de los expedientes clínicos y su posterior registro en una base de datos electrónica estandarizada, sin el uso de herramientas automatizadas de extracción de datos. Se recopiló información sobre las características demográficas de los pacientes, como la edad, el sexo y el estado de origen, junto con datos etiológicos detallados sobre la cirrosis hepática. Para evaluar la función hepática, se registraron los resultados clave de las pruebas de laboratorio, incluyendo hemoglobina, plaquetas, creatinina, glucosa, albúmina, tiempo de protrombina, INR, bilirrubina total, alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST). También se recopilaron los resultados de las pruebas de imagen, como ecografía, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas, junto con los hallazgos clínicos, como la aparición de CHC, hipertensión portal, ascitis, encefalopatía, varices esofágicas y la necesidad de trasplante de hígado.
Análisis estadísticoLas variables continuas se expresan como mediana y rango, mientras que las variables categóricas se presentan como frecuencias absolutas y porcentajes. Los análisis se realizaron utilizando únicamente los casos con información completa para cada variable, excluyendo los datos faltantes de la población total analizada. Las comparaciones entre grupos se realizaron utilizando la prueba de Chi-cuadrado o la prueba exacta de Fisher para las variables categóricas. Para evaluar los cambios temporales en la prevalencia de la cirrosis relacionada con la CBP, se compararon las proporciones con cohortes nacionales previas de 2004 y 2018 utilizando una prueba z bilateral para proporciones. Se consideró estadísticamente significativo un valor de p <0.05. Todos los análisis estadísticos se realizaron con el software IBM SPSS® Statistics, versión 29.
Consideraciones éticasTodos los procedimientos realizados en los estudios con participantes humanos se ajustaron a las normas éticas del Comité de Ética de Fundación Clínica Médica Sur (código de protocolo 2021-EXT-552) y a la Declaración de Helsinki de 1964 y sus posteriores enmiendas o normas éticas comparables.
ResultadosCaracterísticas de la poblaciónSe incluyó en el estudio a un total de 2,182 pacientes. De ellos, el 53.8% (n=1,174) eran mujeres y el 46.2% (n=1,008) eran varones, con una edad media de 58±16.7 años. Las etiologías más comunes de la cirrosis fueron la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) (42.8%, n=935), la enfermedad hepática relacionada con el alcohol (ALD) (23.6%, n=516) y el virus de la hepatitis C (VHC) (12.1%, n=265).
Prevalencia de la cirrosis relacionada con la colangitis biliar primariaDentro de la cohorte, las enfermedades hepáticas autoinmunes representaron el 17.3% (n=378) de todos los casos de cirrosis. En general, la CBP representó el 8.5% (n=185) de la población total, lo que la convierte en la principal etiología autoinmune de la cirrosis. Al analizar la distribución exclusivamente entre las enfermedades hepáticas autoinmunes, se identificó hepatitis autoinmune en el 39.5% (n=150), colangitis esclerosante primaria en el 3.4% (n=13) y síndromes de solapamiento en el 7.9% (n=30).
En comparación con las cohortes nacionales previas, se observó un aumento progresivo de la cirrosis relacionada con la CBP. En 2004, la CBP representaba el 5.7% (n=84) de los casos de cirrosis, aumentando al 7.3% (n=89) en 2018 (Δ: 1.6%, IC del 95%: −0.48 – 3.19; p=0.143) y, posteriormente, al 8.5% (n=185) en 2024 (Δ: 2.8%, IC del 95%: 1.17- 4.48; p<0.001). No se observaron diferencias significativas entre 2018 y 2024 (Δ: 1.5%, IC del 95%: −0.36 – 3.30; p=0.123) (fig. 1).
Prevalencia de la cirrosis relacionada con la CBP en cohortes nacionales (2004, 2018 y 2024). La proporción de casos de cirrosis atribuidos a la colangitis biliar primaria (CBP, azul) aumentó significativamente entre 2004 y 2024 (Δ: 2.8%, IC del 95%: 1.17-4.48; p=0.001), mientras que las diferencias entre 2004 y 2018 (Δ: 1.4%, IC del 95%: −0.48-3.19; p=0.14) y entre 2018 y 2024 (Δ: 1.5%, IC del 95%: −0.36-3.30; p=012) no fueron estadísticamente significativas. Las comparaciones estadísticas se realizaron mediante pruebas z bilaterales para proporciones; ***p<0.001. CBP: colangitis biliar primaria.
De los 185 pacientes con cirrosis relacionada con la CBP, 162 (87.6%) eran mujeres y 23 (12.4%) varones, lo que corresponde a una proporción de aproximadamente 7:1 (fig. 2).
Distribución por edad y sexo de la cirrosis relacionada con la CBP. Se muestra el número de casos para la población total (azul), varones (rojo) y mujeres (verde) en todas las categorías de edad. Las mujeres predominaron en todos los estratos de edad, y la mayor carga se observó entre los 51 y los 70 años. Se indican las diferencias estadísticamente significativas entre varones y mujeres dentro de los grupos de edad (***p<0.001). CBP: colangitis biliar primaria.
El análisis por grupos de edad mostró que la mayor frecuencia de casos correspondió a las personas entre 51 y 70 años, quienes representaron el 63.2% (n=117) del total de la muestra. En las mujeres, la distribución máxima también se concentró en este rango etario (64.8%, n=105), con proporciones menores en mayores de 70 años (17.3%, n=28) y en menores de 40 años (4.9%, n=8). En contraste, los varones mostraron una distribución más heterogénea, con 21.7% (n=5) entre 51 y 60 años, 30.4% (n=7) entre 61 y 70 años y 30.4% (n=7) entre 71 y 80 años. Solo un paciente varón tenía más de 80 años y ninguno era menor de 40 años. Las características clínicas y bioquímicas al diagnóstico, incluyendo parámetros de función hepática y las clasificaciones de Child-Pugh y MELD, mostraron perfiles globalmente similares entre ambos sexos, con diferencias limitadas principalmente a valores más elevados de creatinina en los varones (tabla 1). Al analizar la presencia de complicaciones relacionadas con la cirrosis en los pacientes con CBP, no se observaron diferencias significativas entre varones y mujeres (tabla 2).
Distribución de variables clínicas y bioquímicas, y clasificación de la severidad de la enfermedad hepática
| Variables | Población total(n=185)Mediana(P25-P75) / Frecuencia (%) | Varones(n=23)Mediana(P25-P75) / Frecuencia (%) | Mujeres(n=162)Mediana(P25-P75) / Frecuencia (%) | Significación |
|---|---|---|---|---|
| Plaquetas (×103/μl) | 143.50 (84-237.5) | 149.50 (76.75-213.50) | 104 (74.25-155) | 0.124 |
| Creatinina (mg/dl) | 0.75 (0.59-0.90) | 1.06 (0.77-1.41) | 0.71 (0.57-0.90) | <0.001 |
| Albúmina (g/dl) | 3.30 (2.80-3.90) | 3.15 (2.62-3.63) | 3.32 (2.87-4) | 0.124 |
| Tiempo de protrombina (s) | 13.50 (11.80-16.15) | 14.45 (11.10-16.23) | 13.70 (12-17) | 0.476 |
| INR | 1.17 (1.01-1.40) | 1.23 (1-1.51) | 1.16 (1.02-1.40) | 0.821 |
| Bilirrubina total (mg/dl) | 1.33 (0.86-2.52) | 1.79 (1.17-3.02) | 1.30 (0.86-2.52) | 0.278 |
| ALT (UI/l) | 32.10 (21-55) | 30 (20.75-77.75) | 33 (21.25-54.25) | 0.648 |
| AST (UI/l) | 51.15 (34.75-83.75) | 51.50 (338.50-77.75) | 51.15 (34.25-83) | 0.648 |
| Puntuación Child-Pugh | 7 (5-8) | 7 (6-8) | 7 (5-8) | 0.993 |
| Clasificación Child-Pugh | 0.538 | |||
| A | 88 (47.6) | 10 (43.5) | 78 (48.1) | |
| B | 71 (38.4) | 11 (47.8) | 60 (37) | |
| C | 26 (14.1) | 2 (8.7) | 24 (14.8) | |
| Puntuación MELD | 10.5 (8-14.25) | 11.5 (9.75-16) | 10 (8 – 14) | 0.135 |
| Clasificación MELD | 0.209 | |||
| <9 | 78 (42.2) | 5 (21.7) | 73 (45.1) | |
| 10-19 | 86 (46.5) | 15 (65.3) | 71 (43.8) | |
| 20-29 | 16 (8.6) | 3 (13) | 13 (8) | |
| 30-39 | 3 (1.6) | 0 (0) | 3 (1.9) | |
| >40 | 2 (1.1) | 0 (0) | 2 (1.2) | |
ALT: alanina aminotransferasa; AST: aspartato aminotransferasa; INR: índice internacional normalizado.
Complicaciones relacionadas con la cirrosis en la población de estudio
| Complicaciones relacionadas con la cirrosis | Población total (n=185)Frecuencia (%) | Varones(n=23)Frecuencia (%) | Mujeres(n=162)Frecuencia (%) | Significación |
|---|---|---|---|---|
| CHC | 5 (2.7) | 0 (0) | 5 (3.1) | 0.393 |
| Trasplante hepático | 8 (4.3) | 1 (4.3) | 7 (4.3) | 0.995 |
| Hipertensión portal | 76 (41.1) | 13 (56.5) | 63 (38.9) | 0.108 |
| Ascitis | 128 (69.2) | 17 (73.9) | 111 (68.5) | 0.600 |
| Encefalopatía hepática | 160 (86.5) | 20 (87) | 140 (86.4) | 0.944 |
| Várices esofágicas | 99 (53.5) | 13 (56.5) | 86 (53.1) | 0.757 |
CHC: carcinoma hepatocelular.
Al analizar la distribución geográfica, la mayoría de los casos de cirrosis relacionada con la CBP se concentraron en la región central, que representó el 91.4% (n=169) de los pacientes. Por el contrario, la región norte representó solo el 5.4% (n=10) y la región sur el 3.2% (n=6) de los casos (p<0.001) (fig. 3). No se observaron diferencias significativas en la presencia de complicaciones relacionadas con la cirrosis entre las regiones (tabla 2). tabla 3
Distribución regional de la cirrosis relacionada con la CBP en México. Proporción de pacientes con cirrosis relacionada con la colangitis biliar primaria (CBP) (rojo) en comparación con otras etiologías de cirrosis (azul) en las 3 regiones principales. La región central representó la mayoría de los casos (165/1656; 10.0%), mientras que el norte (10/260; 3.8%) y el sur (6/260; 2.3%) mostraron cifras notablemente más bajas.
Complicaciones relacionadas con la cirrosis en todas las regiones geográficas
| Complicaciones relacionadas con la cirrosis | Región norte (n=10)Frecuencia (%) | Región central(n=169)Frecuencia (%) | Región sur(n=6)Frecuencia (%) | Significación |
|---|---|---|---|---|
| CHC | 0 (0) | 5 (3) | 0 (0) | 0.784 |
| Trasplante hepático | 0 (0) | 8 (4.7) | 0 (0) | 0.673 |
| Hipertensión portal | 6 (60) | 66 (39.1) | 4 (66.7) | 0.184 |
| Ascitis | 9 (90) | 114 (67.5) | 5 (83.3) | 0.243 |
| Encefalopatía hepática | 10 (100) | 144 (85.2) | 6 (100) | 0.255 |
| Várices esofágicas | 6 (60) | 89 (52.7) | 4 (66.7) | 0.728 |
CHC: carcinoma hepatocelular.
Este estudio multicéntrico ofrece una evaluación exhaustiva y actualizada de la cirrosis relacionada con la CBP en México. Entre más de 2,000 pacientes con cirrosis, las enfermedades hepáticas autoinmunes representaron casi uno de cada 5 casos, y la CBP se perfiló como la etiología autoinmune predominante. La prevalencia general de la cirrosis relacionada con la CBP fue del 8.5%, lo que representa un aumento progresivo en comparación con las cohortes nacionales de 2004 (5.7%) y 2018 (7.4%). Aunque las tasas de prevalencia absolutas siguen siendo inferiores a las registradas en América del Norte y Europa6,7, la trayectoria ascendente observada en México refleja las tendencias mundiales, lo que confirma que la CBP se está convirtiendo en un factor cada vez más relevante en la carga de la cirrosis. Este hallazgo debe interpretarse considerando el acceso heterogéneo al diagnóstico oportuno y al tratamiento modificador de la enfermedad, así como la elevada proporción de pacientes con respuesta bioquímica subóptima al ácido ursodesoxicólico descrita en cohortes mexicanas, lo que podría favorecer la progresión de la enfermedad y la identificación de pacientes en etapas avanzadas14. Esta situación se ve además influida por la naturaleza sistémica de la CBP y la frecuente coexistencia de otras enfermedades autoinmunes, que añade complejidad clínica y puede retrasar su reconocimiento temprano15. En concordancia con este marco clínico, la distribución demográfica observada en nuestra cohorte reproduce de manera consistente los patrones descritos a nivel internacional, con un claro predominio en mujeres y una mayor frecuencia de diagnóstico durante los años peri y posmenopáusicos, lo que concuerda con el dimorfismo sexual bien documentado de la CBP16. Los pacientes varones representaron solo el 12% de los casos y, como se describe en otras series, tendían a ser de mayor edad y a distribuirse de forma más heterogénea entre los grupos de edad. Sin embargo, a diferencia de estudios anteriores que han descrito peores resultados a largo plazo en los varones9,17, no observamos diferencias significativas relacionadas con el sexo en la presencia de complicaciones relacionadas con la cirrosis.
A nivel nacional, nuestros resultados concuerdan con estudios mexicanos previos. Una cohorte reciente de un solo centro también informó que el 95% de los casos de CBP se presentaron en mujeres, con mayor frecuencia durante la quinta y sexta décadas de vida, con positividad para AMA en la mayoría de los pacientes14. Los hallazgos de González-Huezo MS et al. resaltan aún más la complejidad clínica de la CBP en México, ya que muestran que casi 2/3 de los pacientes tienen enfermedades autoinmunes concomitantes, con un 15% que presenta antecedentes familiares de autoinmunidad15. Al analizar la distribución geográfica, observamos que más del 90% de los casos se concentraban en la región central del país, con un número mucho menor de casos identificados en las regiones norte y sur. Este notable desequilibrio puede reflejar, al menos en parte, los patrones de derivación y la ubicación de los centros de atención terciaria, que se concentran predominantemente en el centro de México. Sin embargo, no se puede descartar la posibilidad de un infra-diagnóstico o un infra-registro en las regiones periféricas, especialmente dada la limitada disponibilidad de servicios especializados en hepatología. Es importante señalar que, a pesar de estas diferencias en el número absoluto de casos, la frecuencia de las complicaciones relacionadas con la cirrosis no varió significativamente entre las regiones, lo que sugiere un curso clínico comparable una vez diagnosticada la enfermedad. Más allá del acceso a la atención médica, los antecedentes genéticos también pueden contribuir a estos patrones. Un estudio inmunogenético a nivel nacional de más de 15,000 mestizos mexicanos identificó 3 grupos principales (norte, centro y sureste) con gradientes opuestos de mezcla entre nativos americanos y europeos, y una alta variabilidad regional en los haplotipos HLA de clase II, en particular los bloques DRB104-DQB103:02 enriquecidos en el sureste18. En los pacientes con CBP, los análisis de casos y controles han descrito una mayor frecuencia de DRB101 y DRB104, así como de los alelos de clase I B39 y B14, con desequilibrio de ligamiento para B39-DRB104 de origen amerindio y B14-DRB101 de origen mediterráneo19,20. Estos hallazgos indican que la CBP en mestizos mexicanos surge de una interacción compleja entre alelos de susceptibilidad indígenas y europeos. Tales observaciones sugieren que los patrones de mezcla regional pueden subyacer a parte de la variabilidad geográfica observada en nuestra cohorte, lo que refuerza la necesidad de integrar los datos inmunogenéticos en futuros estudios epidemiológicos y clínicos.
Estos hallazgos resaltan la creciente relevancia de la CBP como causa de cirrosis en México, y ponen de manifiesto la necesidad de optimizar las estrategias de atención a lo largo del continuo diagnóstico / terapéutico. En particular, resulta primordial fortalecer los algoritmos de detección y referencia temprana, ampliar el acceso a pruebas diagnósticas clave, como la detección de AMA y la evaluación no invasiva de la fibrosis hepática y asegurar un inicio oportuno y un seguimiento estructurado del tratamiento con ácido ursodesoxicólico, así como la intensificación terapéutica cuando esté indicada. Desde una perspectiva de salud pública, la reducción de las inequidades regionales en el acceso a servicios especializados podría favorecer una identificación más temprana de la enfermedad y contribuir a disminuir la progresión a cirrosis y la carga futura de complicaciones a nivel nacional.
La principal fortaleza de este estudio es su tamaño y alcance. Hasta la fecha, representa una de las cohortes multicéntricas más grandes de cirrosis relacionada con la CBP en México, con más de 2,000 pacientes de 13 hospitales de referencia. El diseño multicéntrico mejora la solidez y la generalización de los resultados, mientras que la recopilación sistemática de datos demográficos, clínicos y regionales proporciona una caracterización detallada y contemporánea de la CBP en la población mexicana. Además, la comparación directa con cohortes nacionales previo nos permitió documentar las tendencias temporales y confirmar el aumento progresivo de la CBP como causa de cirrosis. No obstante, estas observaciones deben interpretarse con cautela, considerando que la inclusión predominante de centros de referencia podría influir en la estimación de la frecuencia de CBP avanzada, que el mayor reconocimiento clínico y la mayor disponibilidad de pruebas diagnósticas en años recientes pueden haber incrementado su identificación, y que las comparaciones entre los periodos de 2004, 2018 y 2024 podrían verse afectadas por cambios en los criterios diagnósticos, los patrones de referencia y el acceso a atención especializada. Estos aspectos resaltan la necesidad de desarrollar futuros estudios poblacionales y prospectivos que permitan controlar estas limitaciones, armonizar criterios diagnósticos y evaluar de manera más precisa la carga real, la progresión de la enfermedad y el impacto del tratamiento en los pacientes con CBP en México.
ConclusionesEste estudio multicéntrico demuestra que la CBP es la principal causa autoinmune de cirrosis en México, con una prevalencia en constante aumento durante las últimas 2 décadas. El perfil demográfico refleja los patrones globales, con un claro predominio femenino, mientras que las tasas de complicaciones fueron comparables entre sexos y regiones. Estos hallazgos resaltan la necesidad de un reconocimiento más temprano, un diagnóstico oportuno y estrategias específicas para cada región con el fin de mitigar la progresión de la enfermedad y mejorar los resultados en los pacientes afectados.
Contribuciones de los autoresConceptualización: N. Méndez-Sánchez; curación de datos: M. Ramírez-Mejía; análisis formal: N. Méndez-Sánchez y M. Ramírez-Mejía; investigación: C. Cortez-Hernández, E. Tovar-Bojorquez, R. Contreras-Omaña, J. Monsiváis-Morales, J. Cordova-Gallardo, M. Castillo-Barradas, N. Guzmán-Rodríguez, M. González-Huezo, A. Sandez-Araiza, E. Cerda-Reyes, S. Cornejo-Hernández, B. Barranco-Fragoso, A. Cano-Contreras, J. Remes-Troche, F. Higuera-de-la-Tijera, J. Pérez-Hernández, N. Chávez-Tapia, F. Valentin-Cortez, I. Montalvo-Gordon, R. Lozano-Salazar, M. Sabanes-Hernández, I. Borbolla-Schega, H. Rodríguez-Hernández, N. Méndez-Sánchez y M. Ramírez-Mejía; metodología: C. Cortez-Hernández, E. Tovar-Bojorquez, R. Contreras-Omaña, J. Monsiváis-Morales, J. Cordova-Gallardo, M. Castillo-Barradas, N Guzmán-Rodríguez, M. González-Huezo, A. Sandez-Araiza, E. Cerda-Reyes, S. Cornejo-Hernández, B. Barranco-Fragoso, A. Cano-Contreras, J. Remes-Troche, F. Higuera-de-la-Tijera, J. Pérez-Hernández, N. Chávez-Tapia, F. Valentin-Cortez; I. Montalvo-Gordon, R. Lozano-Salazar, M. Sabanes-Hernández, I. Borbolla-Schega, H. Rodríguez-Hernández, N. Méndez-Sánchez y M. Ramírez-Mejía, software: M. Ramírez-Mejía; supervisión: N. Méndez-Sánchez; validación: N. Méndez-Sánchez y M. Ramírez-Mejía; visualización: N. Méndez-Sánchez y M. Ramírez-Mejía; redacción del borrador original y revisión y edición: N. Méndez-Sánchez y M. Ramírez-Mejía.
FinanciaciónNo se recibió patrocinio de ningún tipo para llevar a cabo este artículo.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
Declaración de disponibilidad de datosLos datos que respaldan los hallazgos de este estudio están disponibles a través del autor correspondiente, previa solicitud razonable.
Agradecemos sinceramente a la Fundación Clínica Médica Sur y a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México por su inestimable apoyo y contribuciones que fueron esenciales para la realización de este trabajo.









