Agradecemos la carta enviada por el Dr. Teco-Cortés1 con los comentarios realizados respecto a nuestra carta científica titulada «Tumoración neuroendocrina de íleon, el desenlace de un diagnóstico inoportuno»2, los cuales enriquecen la discusión sobre la correcta clasificación y terminología de las neoplasias neuroendocrinas.
Coincidimos con el autor en que las neoplasias neuroendocrinas pueden presentarse en múltiples órganos que no forman parte estricta del sistema neuroendocrino clásico, incluyendo el tracto respiratorio y el aparato genitourinario. Esto refleja la amplia distribución de células con diferenciación neuroendocrina en diversos tejidos.
Respecto a la observación sobre el uso del término «patrón neuroendocrino», reconocemos que, desde el punto de vista estrictamente histopatológico, el término más apropiado corresponde a «diferenciación neuroendocrina», mientras que los patrones de crecimiento describen la arquitectura tumoral como organoide, trabecular o en nidos. En nuestro manuscrito, dicho término fue utilizado con un sentido descriptivo, basado en el reporte histopatológico original3.
En relación con la clasificación actual de las neoplasias neuroendocrinas propuesta por la Organización Mundial de la Salud, coincidimos en la importancia de distinguir entre los tumores neuroendocrinos bien diferenciados (G1, G2 y G3) y los carcinomas neuroendocrinos pobremente diferenciados, ya que esta distinción tiene implicaciones diagnósticas, pronósticas y terapéuticas fundamentales3.
La intención principal de nuestro reporte fue resaltar el reto diagnóstico que pueden representar las tumoraciones del intestino delgado en la práctica clínica. Estas neoplasias son relativamente infrecuentes y su identificación puede resultar particularmente compleja mediante los métodos diagnósticos convencionales, como la endoscopia o los estudios de imagen. En el caso presentado, el paciente había sido sometido previamente a múltiples colonoscopias, tomografías contrastadas e incluso una enteroscopia sin lograr establecer un diagnóstico concluyente. Fue hasta su presentación aguda con oclusión intestinal cuando se logró establecer el diagnóstico definitivo posterior a la intervención quirúrgica.
Reconocemos la importancia de una adecuada clasificación histopatológica, especialmente considerando las diferencias terapéuticas entre los tumores neuroendocrinos bien diferenciados y los carcinomas neuroendocrinos. No obstante, en el contexto de la presentación aguda del caso, la intervención quirúrgica inicial resultaba necesaria y fue realizada bajo principios oncológicos y de acuerdo con las posibilidades técnico-quirúrgicas de nuestra unidad. Posteriormente, el paciente continuó su seguimiento por parte de oncología médica, iniciándose tratamiento sistémico con cisplatino y capecitabina, lo cual coincide con el señalamiento realizado por el Dr. Teco-Cortés respecto a las diferencias en los esquemas terapéuticos entre estas entidades.
Actualmente, el paciente se encuentra en seguimiento por oncología médica, sin evidencia de enfermedad, y fue sometido hace dos meses a cirugía de restitución de tránsito intestinal.
Consideramos que este caso enfatiza la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica ante pacientes con dolor abdominal crónico o síntomas gastrointestinales inespecíficos, particularmente cuando los estudios iniciales no permiten identificar una etiología clara. Asimismo, subraya la relevancia de una adecuada clasificación de estas neoplasias mediante los estudios de inmunohistoquímica correspondientes. Reconocemos que en nuestro caso pudieron existir limitaciones en este ámbito, relacionadas con la disponibilidad de reactivos y la experiencia institucional en el manejo de estas patologías poco frecuentes.
Finalmente, consideramos que este campo aún ofrece importantes oportunidades para la investigación clínica, particularmente en relación con las dificultades diagnósticas de las neoplasias del intestino delgado. Coincidimos en la relevancia del tema y creemos que podría representar una valiosa área para el desarrollo de futuras investigaciones colaborativas entre nuestras instituciones, favoreciendo la interacción entre los servicios de cirugía, patología y oncología, así como con centros de referencia nacionales que puedan apoyar en la resolución de retos diagnósticos complejos para unidades de segundo nivel.
Agradecemos nuevamente las observaciones realizadas, las cuales contribuyen a fortalecer la precisión terminológica y la discusión académica sobre este grupo de neoplasias.
FinanciaciónLos autores declaran que este estudio no recibió financiamiento de agencias del sector público, comercial o sin fines de lucro.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener conflictos de intereses relacionados con este trabajo.

