Agradecemos profundamente el interés de Valdovinos-Díaz et al. en el V Consenso Mexicano sobre el Diagnóstico y Tratamiento de la Infección por Helicobacter pylori, así como sus valiosas observaciones en relación con el potencial papel de la rebamipida como tratamiento adyuvante en los esquemas de erradicación de H.pylori1.
La rebamipida es un fármaco cuyo descubrimiento y caracterización farmacológica se remontan a 1987, cuando Yamasaki et al. describieron por primera vez sus propiedades gastroprotectoras en modelos experimentales2. Han transcurrido ya 38años desde aquel hallazgo inicial y, durante este periodo, se ha generado un cuerpo sólido y robusto de evidencia científica. A la fecha, existen 661 artículos publicados en PubMed relacionados con rebamipida, la mayoría enfocados en su papel como agente protector de la mucosa gástrica y en el manejo de la gastritis. De particular relevancia para la presente discusión es que 88 de estas publicaciones han explorado específicamente el efecto de la rebamipida en el contexto de la infección por H.pylori. El primero de estos estudios fue publicado en 1994 por Suzuki et al., quienes demostraron que la rebamipida atenúa el daño de las células de la mucosa gástrica inducido por H.pylori, daño que se asocia a oxidantes derivados de neutrófilos3. Este trabajo pionero sentó las bases para comprender los mecanismos mediante los cuales la rebamipida podría contribuir no solo a la protección de la mucosa, sino también a la modulación de la respuesta inflamatoria asociada a la infección. Estudios mecanísticos posteriores han aportado una base biológica sólida para el posible beneficio de la rebamipida en la infección por H.pylori. Se ha demostrado que la rebamipida reduce citocinas proinflamatorias y modula el sistema de especies reactivas de oxígeno en la mucosa gástrica infectada4, mientras que otros estudios han evidenciado que inhibe la adhesión de H.pylori a las células epiteliales gástricas5. Estos efectos antiinflamatorios y antiadhesivos podrían contribuir a mejorar los resultados clínicos observados cuando se utiliza como tratamiento adyuvante.
Coincidimos plenamente con el análisis presentado por los autores respecto a la evidencia internacional disponible. Los metaanálisis citados, en particular el de Andreev et al., que incluyó a 1,227 pacientes6, demuestran de manera consistente un beneficio en las tasas de erradicación cuando se añade rebamipida a diversos esquemas terapéuticos —especialmente en combinación con terapias duales—, con un incremento absoluto aproximado del 8.7% y un perfil de seguridad favorable. Además, su mecanismo de acción citoprotector, independiente de una actividad antibiótica directa, representa una ventaja estratégica relevante en el contexto actual de creciente resistencia antimicrobiana.
Si bien los comentarios de Valdovinos-Díaz et al. resultan particularmente oportunos en el momento actual, es importante aclarar que, durante la elaboración y el proceso de revisión del consenso, la rebamipida no se encontraba disponible en México, razón por la cual no fue incluida en las recomendaciones finales. No obstante, coincidimos plenamente en que su reciente disponibilidad en nuestro país ocurre en un momento especialmente propicio, cuando se están explorando esquemas terapéuticos innovadores que incluyen bloqueadores competitivos del ácido (PCAB) y terapias duales. Esta convergencia temporal representa una oportunidad única para evaluar el papel de la rebamipida dentro de las nuevas estrategias terapéuticas que están transformando el abordaje de la infección por H.pylori.
Consideramos indispensable generar experiencia propia en población mexicana con este fármaco y evaluar, entre otros aspectos, los siguientes puntos clave:
- a)
Identificar el o los esquemas terapéuticos en los que la rebamipida podría fungir como coadyuvante en la erradicación de H.pylori en México.
- b)
Evaluar su posible efecto en la prevención de la reinfección por H.pylori cuando se utiliza posterior a la erradicación.
- c)
Analizar su relación costo-beneficio en el contexto del sistema de salud mexicano.
- d)
Determinar su impacto sobre la tolerabilidad y la adherencia a los esquemas de erradicación, considerando que la mejoría de los síntomas gastrointestinales asociados al tratamiento podría influir de manera significativa en los resultados terapéuticos.
- e)
Explorar su posible beneficio en subgrupos específicos de pacientes, tales como aquellos con gastritis atrófica, metaplasia intestinal, antecedentes de fracaso previo de erradicación o dispepsia persistente posterior a la erradicación.
En este sentido, alentamos enfáticamente a los grupos de investigación interesados a desarrollar protocolos de estudio que aborden estas preguntas clínicas relevantes. La colaboración interinstitucional, la estandarización de metodologías y la continuidad de redes de investigación —como el Registro Mexicano para el Estudio de H.pylori— serán fundamentales para generar evidencia de alta calidad que pueda traducirse en beneficios tangibles y medibles para nuestros pacientes.
La carta enviada por los autores representa una contribución valiosa al debate científico sobre el manejo óptimo de H.pylori en México. Comentarios como los suyos enriquecen el conocimiento colectivo, estimulan la investigación y nos impulsan a mantener nuestras recomendaciones actualizadas, con base en la mejor evidencia disponible y en las necesidades específicas de nuestra población. En consecuencia, tomamos nota de su propuesta y nos comprometemos formalmente a considerar la inclusión de la rebamipida en la próxima actualización del Consenso Mexicano sobre Helicobacter pylori.
FinanciaciónEsta carta fue realizada sin recibir financiamiento alguno. Ningún participante recibió honorarios para la elaboración de esta carta.
Conflicto de interesesDr. José María Remes-Troche es asesor y miembro de consejo consultivo para Adium, Carnot, PRO.MED.CS Praha a.s. y Pisa, y conferencista para Asofarma, Abbot, Carnot, Chinoin, Ferrer, Johnson y Johnson, Menarini Centroamerica, M8, Medix y Medtronic.
Dra. Ana D. Cano Contreras es ponente para Medix.
Dr. Francisco Bosques-Padilla no tiene conflictos de intereses.

