La serie de casos mostrando un aparente nuevo fenotipo de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) por Yamamoto-Furusho, et al.1, muestra pacientes que de forma interesante fueron diagnosticados inicialmente como colitis ulcerosa (CUCI) que posteriormente desarrollaron enfermedad de Crohn (EC), llamando a este fenómeno como CUCrohn. Si bien, es una serie interesante, hay algunos puntos que deben revisarse con relación a este término y antes de establecer de forma tajante este fenotipo.
Resulta muy difícil determinar con confiabilidad si el diagnóstico previo de CUCI fue un diagnóstico correcto, tanto en la serie del Dr. Yamamoto-Furusho et al., como en la serie que originalmente propone este fenotipo por el Dr. Li et al.2. Si bien, resulta incómodo preguntarse si los médicos clínicos y patólogos interpretaron de forma inadecuada los hallazgos iniciales de la enfermedad, debe considerarse como opción una clasificación inicial equívoca del fenotipo de la enfermedad, ya que está bien documentada la reclasificación de la EII en el seguimiento a mediano y largo plazo de los pacientes, hasta en un 18% de casos, misma que ocurre de CUCI a EC, como de EC a CUCI, en porcentajes muy similares3.
El término que se propone en español, mismo que a diferencia del propuesto en inglés «UC2CD», en el que intuitivamente se entiende que la CUCI cambia hacia EC, es solo una combinación de palabras que hace confuso el término, ya que podría interpretarse como una sobreposición de ambos fenotipos, o como un fenotipo bien establecido de la EC llamado superficial, por la ausencia de afección transmural (o EC con características de tipo CUCI)4, que también suele presentarse en pacientes más jóvenes en comparación con la forma tradicional5, y que no es el caso en ninguno de los 2 ejemplos anteriores.
Una clasificación inadecuada del fenotipo desde el inicio podría explicar la instauración de un tratamiento no completamente adecuado, que estaría en relación con una respuesta refractaría al mismo, así como el desarrollo de complicaciones a largo plazo más severas, como se reportan en las series que proponen el nuevo fenotipo.
Lo que es interpretado como un viraje del diagnóstico inicial, podría no ser más que una evaluación más completa en un punto más avanzado de la historia evolutiva de la enfermedad con criterios bien desarrollados de EC. Sin embargo, tampoco se puede descartar el cambio que se propone en el artículo comentado, pero sería necesario una reexaminación completa de la evidencia disponible tanto clínica e imagenológica, así como las biopsias iniciales con las que se estableció el primer diagnóstico, y no solo darlo por hecho por un antecedente mencionado en la historia clínica. Para esto, la colaboración y comunicación activa entre el equipo clínico y el equipo de patología es indispensable, ya que contribuirá a establecer los diagnósticos más apropiados, y en prospectiva a mejorar sustancialmente nuestros abordajes diagnósticos y trabajos de investigación.
FinanciaciónLa presente investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, sector comercial o entidades sin ánimo de lucro.
Consideraciones éticasEl presente trabajo cumple con la normatividad vigente en investigación bioética. No se requirió de la aprobación de un comité de Ética, ya que no implicó intervenciones diagnósticas o terapéuticas en el paciente. El autor declara que este artículo no contiene datos personales dentro del texto o anexos del presente, que permita identificar a algún paciente.
Conflicto de interesesNinguno.


