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Vol. 80. Núm. 2.
Páginas 117-118 (Abril - Junio 2015)
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Editorial
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Ochenta años de la torre de papel
A tower of paper spanning eighty years
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A. de la Torre-Bravo
Hospital Ángeles Metropolitano, México D.F., México
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La Asociación Mexicana de Gastroenterología (AMG) se fundó el 16 de julio de 1935, y solo 2 meses permaneció en silencio: el 15 de septiembre del mismo año apareció el primer ejemplar de su órgano oficial: la Revista de Gastroenterología de México; «Hago sinceros votos por una larga y próspera vida por la Asociación Mexicana de Gastro-Enterología» fueron algunas de sus primeras palabras en la pluma del Dr. Abraham Ayala González, fundador y director.

Durante más de 22 años el Dr. Ayala González fungió como director de la revista y el formato tuvo pocos cambios: de 2 a 4 artículos originales y resúmenes bibliográficos con autores en su mayoría del Hospital General de México, aunque no necesariamente, y algunos extranjeros. La publicación de los artículos era secuencial según su llegada, quiero suponer sin afirmar, previa aceptación del maestro y sus auxiliares porque su calidad era evidente. Su larga estancia en la dirección de la revista no puede considerarse inmovilidad porque siempre estuvo acompañado por un jefe o un comité de redacción cambiantes. El contenido de todo ese material es un tesoro porque es testimonio de 2 décadas en la evolución de la gastroenterología mexicana y de sus vicisitudes. Hay méritos en toda obra humana creativa, pero ninguno tan grande como el primer paso seguido de la constancia.

Elegido en la asamblea del 14 de junio de 1958, el Dr. Raúl Fournier Villada tomó la estafeta de la AMG y de la revista; en el número de mayo y junio ya aparece como director al frente de un comité. Los cambios son rápidos: suspende los resúmenes bibliográficos, publica los estatutos, dedica un número a un tema y mejora la edición. Las mejoras son continuadas por los siguientes editores. En el número de enero y febrero de 1961 aparece el Reglamento de la Comisión Editorial de la AMG, donde por primera vez se ordena y se norman todas las funciones de la revista.

En la década de los años 60, la dirección de la revista estuvo dirigida por un director o presidente, acompañados por un subdirector y una comisión o un consejo o comité editorial, con años en funciones. En la década de los años 70, el director estuvo al frente desde 1971 a 1976 y 2 editores desde 1977 a 1980. Desde 1981 a 1987 permaneció un editor solo el primer año, y con un segundo el resto del tiempo. El formato de 2 editores titulares y 2 asociados con 3 años de permanencia se inició en 1988, con la virtud de que los asociados pasan a titulares en el periodo subsecuente.

Sin duda, la calidad de la revista fue progresiva en la década de los años 60 y principios de la los 70 porque el 7 de diciembre de 1974 fue aceptada por el Índex Medicus, hecho que refleja el trabajo editorial en esa época la maduración de la asociación.

A pesar de las exigencias de la indización, en 1977 la revista tenía 2 años de atraso lo que obligó a los editores siguientes a hacer 2 volúmenes semestrales para llenar el vacío. En 1977 y 1978 la publicación se hizo cuatrimestral, y a partir de 1979 ha sido cuatrimestral.

A lo largo de su existencia, cada editor o cada grupo editorial han aportado un elemento de superación: cambio de papel, diseño de portada, respeto a las normas internacionales, registro en las instituciones nacionales y extranjeras, búsqueda de la autosuficiencia, traducción de un número de ejemplares al inglés o, después, la versión de la revista en inglés en su página de Internet, su ingreso al EEE*111, sistema en línea para envío y revisión de trabajos científicos de principio a fin, su permanencia en el Índex Médicus, Índex Latinoamericano, IMBIOMED, PubMed/Medline, DOYMA, LANDEX y SCOPUS, toda una torre de papel.

En un análisis de los últimos 5 años el factor de impacto de la revista ha subido de 0.112 en 2010 a 0.375 en 2014, el porcentaje de autocitas ha descendido de 41.67% en 2010 a 0.00% en 2013 y 2014, las citas externas han aumentado de 7% en 2010 a 24% en 2014, pero el número anual de artículos publicados ha descendido 107 en 2010 y 136 en 2011 a 64 en 2014 (datos obtenidos de Elsevier). El número del descenso en artículos publicados y el paradójico incremento del factor de impacto se explica, en parte, por el porcentaje de rechazo que se encuentra por arriba del 35%. Como evidencia basta reconocer la calidad del material publicado en el último año, momento en el que los miembros de la asociación no hemos sido generosos en el envío de nuestros trabajos por preferencia de revistas extranjeras, aunque paradójicamente, cada vez son más frecuentes los envíos de allende nuestras fronteras.

Es, por lo tanto, una crónica de éxito. Sin duda parte de este éxito corresponde a la AMG, finalmente, la estructura fundamental de la cual la revista es una parte, su órgano oficial, y la que norma la orientación editorial y nomina, de entre sus mejores talentos, a los editores, aunque el progreso de la asociación se mide con otros parámetros, por ejemplo su número de asociados: 17 en 1935 y más de 1,500 en la actualidad, la enorme cantidad de actividades académicas, la evidente calidad de las mismas, y el inobjetable prestigio de respetabilidad, profesionalismo y dignidad. Otra parte del éxito son los autores y los lectores, elementos que otorgan el verdadero valor a cualquier medio de comunicación escrito. Sin embargo, en apego a las evidencias narradas la mayor parte del reconocimiento recae en los editores concatenados de principio a fin en una misión común. Cada editor en su momento tuvo retos y aportó soluciones e innovaciones; dedicó su esfuerzo, su trabajo y su talento a un anhelo surgido en los orígenes. Los objetivos de los editores actuales parecen ser la calidad y la excelencia.

Es simplista ver la función de editor como un cargo honorífico cuando ejerce el dominio profundo de la especialidad, del análisis del escrito médico, de la complejidad de la estadística, de la calidad científica, de la actualidad del conocimiento y debe emitir un juicio de valor desde una perspectiva internacional.

En la cercanía del octogésimo aniversario de la Revista de Gastroenterología de México, como mensajero espontáneo del orgullo colectivo, rindo un homenaje a todos quienes han sido protagonistas de su grandeza, y hago votos porque cada página escrita en el futuro sea un mensaje de conocimiento y de progreso científico para la asociación, para México y para el mundo.

Dr. Antonio de la Torre Bravo

Ex-presidente de la AMG

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